domingo, 23 de marzo de 2008

Colaboración

Por fin alguien que se presta a colaborar, no podía ser otro que mi amigo Aqua Marcia. Nos deja una receta con una pinta estupenda, que me comprometo a probar en cuanto pueda. Eso sí, por los ingredientes que lleva puede ser un poquito cara, pero...¡un día es un día! La receta en cuestión:

Cazuela de fideos con almejas.

Ingredientes (2 personas):

200 g de fideos
Almejas
Langostinos
1 choco pequeño
2 alcachofas
1 pimiento verde
Media cebolla
1 tomate maduro o un poco de tomate triturado
Agua
Aceite de oliva
Sal y pimienta




Preparación:

Dejamos las almejas en abundante agua con sal para quitarles la arena que puedan tener. Pelamos los langostinos y, con las cabezas y cáscaras, hacemos un buen caldo: echamos las cáscaras en una olla con un poco de aceite, salteamos hasta que cojan color, cubrimos bien de agua (si nos sobra después caldo, se congela), salamos y dejamos cocer mientras pasamos a hacer las verduras.Primero, preparamos las alcachofas dejando sólo los corazones y cortándolos en cuatro partes. Doramos en la cazuela de barro con un poco de sal y un fondo de aceite. Retiramos.Picamos bien la cebolla y el pimiento y sofreímos en la cazuela de barro. Cuando esté listo el sofrito, echamos el choco cortado en trocitos y lo doramos un poco. Seguidamente, añadimos el tomate triturado (sin piel ni pepitas) y las alcahofas reservadas y salpimentamos. Dejamos hacer chup-chup moviendo de vez en cuando.Ya estará listo el caldo, así que lo colamos y añadimos a la cazuela el suficiente para la cantidad de fideos que queramos echar. Movemos bien para que se vayan ligando los sabores, corregimos de sal y pimienta, y cuando rompa a hervir, echamos los fideos teniendo en cuenta el tiempo que indique el fabricante. Añadimos los langostinos y las almejas cuando falten sólo un par de minutos. Tiene buena pinta, ¿eh?
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Me gustaría poner el precio como me recomendó Danibai, pero no tengo ni puñetera idea de cuanto puede costar, así que no me arriesgo. Que cada uno eche un vistazo en el súper y haga un pequeño cálculo...

viernes, 14 de marzo de 2008

Afrodisíacos

No podía faltar en un blog con la cocina como escenario un debate sobre los afrodisíacos.

Un afrodisíaco es algo que excita o estimula el apetito sexual (Diccionario de la RAE), no necesariamente una comida, aunque casi siempre que hablamos de afrodisíacos nos referimos a eso. Según la tradición popular, hay muchos afrodisíacos: canela, espárragos, ostras...La mayoría, por no decir todos, son simple superstición, una creencia que ha ido echando raíces con el paso de los siglos. Algunos de ellos han obtenido su fama simplemente por similitud con los genitales (espárragos, óstras). Por eso, mi opinión es que las propiedades afrodisíacas son puramente psicológicas. No existen los alimentos afrodisíacos, pero sí existen las situaciones y la compañía afrodisíacas. Me explico: unos espárragos con salsa de canela y ostras, todo muy afrodisíaco, pueden mandar tu apetito sexual (y el otro) al abismo más profundo si te los sirve Sara Montiel con las cejas pintás y su puro en la boca; en cambio, un plato de pasta simplón servido con gracia y creando el ambiente adecuado puede resultar realmente afrodisíaco (si la compañía es la adecuada, claro).

Realmente, todo es importante. Cocinar con mimo un plato adecuado, entre los dos, acompañado de una copa de vino, y después disfrutar de la comida juntos puede ser una de las experiencias más eróticas del mundo. Eso es un verdadero afrodisíaco, algo que conjuga dos de los mayores placeres que existen, casualmente (o no) dos pecados capitales, la gula y la lujuria.

Cuando hablo del plato adecuado, no es una expresión gratuita. Nunca conseguiréis despertar el apetito sexual después de un plato de berza con su pringá (léase cocido, fabada, pote). No, para este tipo de guisotes debería haber una ley que obligara a comer naranja de postre y dormir siesta después. Para que una comida sea afrodisíaca no puede ser excesivamente pesada. Eso sí, si la comida te lleva a la siesta, el despertar de la siesta sí podría ser interesante, pero esto ya estaría demasiado desvinculado de la comida como para hablar de afrodisíaco.


Por último, me gustaría sumar un placer más a este binomio: la lectura. Si sentís curiosidad por este tema, os recomiendo un libro: Afrodita, de Isabel Allende. El libro empieza así: "Me arrepiento de las dietas, de los platos deliciosos rechazados por vanidad, tento como lamento las ocasiones de hacer el amor que he dejado pasar por ocuparme de tareas pendientes o por virtud puritana". Amén, Isabel. Es un libro cargado de humor, recetas y cuentos que relacionan el erotismo y la comida. Revela una gran verdad en sus primeras páginas: "el único afrodisíaco realmente infalible es el amor". ¿Será por eso por lo que últimamente me siento tan inspirado en la cocina?

Por supuesto, esta entrada tiene una dedicatoria especial, no creo que haga falta que diga a quién...

domingo, 9 de marzo de 2008

Manual de conducción en Sevilla

En primer lugar quiero recalcar que no hablo de cómo conducen los sevillanos, sino de todos los que vivimos en Sevilla, incluídos los de fuera. Uno llega "del pueblo" con su conducción pausada y tranquila y a los pocos meses ya es un tiburón más. Lista de normas:


1. Usa el pito sobre todas las cosas (el del coche).

2. En los semáforos:

-Nunca pares antes de la línea de detención, dicha línea deber quedar siempre debajo de tu coche.
-Si eres el primero (línea de detención bajo tu coche), empieza a avanzar cuando el semáforo de los peatones empiece a parpadear.
-Si estás en los primeros puestos, pita en cuanto veas parpadear el semáforo de los peatones para que el primero avance.
-Si estás alejado del semáforo, pita en cuanto se ponga en verde. Da igual cuantos coches haya delante, todos deberían empezar a andar en cuanto esté verde.

3. En los atascos:

- Si llegas a un atasco inesperado, lo primero que hay que hacer es pitar, da igual lo que esté causando el mismo.
- Pégate al de delante tanto como sea posible.
- Si ves que algún vehículo de otro carril pone su intermitente para cambiarse al tuyo, pégate aún más al de delante, nunca permitas que se ponga delante de ti, si lo consigue, pítale con todas tus fuerzas.
- Cuando quieras cambiarte de carril, nunca pongas el intermitente, o los del otro carril lo verán y te lo impedirán.
- Si los coches de los otros carriles avanzan más que tú, pita.

4. Aparcamientos:

- En este apartado, casi todo se resume a: si no encuentras aparcamientos, no gastes tiempo ni gasolina en dar vueltas, aparca en doble fila y quita el freno de mano para que los "atrapados" puedan empujar tu coche y salir.
- En vías con más de un carril para cada sentido, el carril de la derecha sirve para aparcar en doble fila, por tanto, nunca circules por este carril.
- Muy importante: limpia lo menos posible tu coche, para que cuando aparques en doble fila los que empujen tu coche se manchen.

5. Recuerda pitar ante cualquier circunstancia, aunque sepas que tú harías lo mismo que el otro conductor.

Supongo que cualquier persona que conduzca en grandes ciudades se sentirá identificada con las normas anteriores, aunque yo sólo las he comprobado en Sevilla, puesto que es la única ciudad grande en la que he conducido. Que no se me ofendan mis amigos sevillanos, ya he dicho que los de fuera en Sevilla conducen exactamente igual. Dentro de poco cogeré el coche para ir a casa a comer, iré preparando mis armas...


Ah! Se me olvidaba comentar que en esta batalla yo tengo ventaja, porque mi coche es viejo, le queda poco de vida, y no me preocupa un arañazo más o menos, así que...temblad!!

Muchas gracias!!!

Bueno, pues parece que la idea ha gustado a bastante gente, ahora tengo que esforzarme más para que esto salga bien y la gente siga enganchada.

Tengo que reiterar mi petición de que colaboréis con vuestros comentarios, aunque no me puedo quejar viendo lo comentada que fue mi última entrada. Para fomentar la colaboración, se me ha ocurrido una idea: el que tenga alguna receta y quiera compartirla, que me la envíe por email a
danirivg@hotmail.com. La publicaré indicando, lógicamente, el nombre del autor. Anda, echadme una manita que, a pesar de la fama que tengo, yo no sé mucho de cocina y me temo que acabaré robando recetas de mis padres (auténticos maestros culinarios) para publicarlas en el blog.

Siento no haber podido actualizar mucho este fin de semana, como me recrimina danibai en su último comentario, pero el sábado es mi día de escribir y ayer lo pasé entero en el campo.

Ahora me espera la plancha y mis camisas. En cuanto termine, publico mi entrada de esta semana, que va a tener poco (nada) que ver con la cocina. Primero la obligación, y luego la devoción. ¡Hasta ahora!

sábado, 1 de marzo de 2008

Lo prometido es deuda...

Como dije en la Presentación del blog, intentaré añadir de vez en cuando alguna receta.

Aquí va la primera: la famosa "Salsa para Nachos" que ha hecho furor entre mis amigos. Algunos incluso han intentado robármela (Castaño...mamón), pero ninguna copia podrá nunca igualar al original...


Ingredientes:

1 bote de nata para cocinar
1 pimiento morrón
150 g de queso cheddar (como sólo lo venden en grandes superficies, yo compro una bolsita de mezcla de quesos para fundir del mercadona)
1 guindilla
Sal y pimienta negra (recién molida, si puede ser) al gusto.

Preparación:

No puede ser más sencillo...Batir la nata con el pimiento, la guindilla, sal y pimienta. La salsa formada se pone en una sartén, se añade el queso y se calienta a fuego medio removiendo continuamente para que ligue. Cuando el queso se haya fundido ya está preparada la salsa. Servir sobre los nachos y comer inmediatamente, porque se enfría bastante rápido.

Sobre los nachos, deben saber sólo a maíz, no valen Doritos de color naranja ni similares. Recomiendo especialmente los Doritos Dippas, están hechos especialmente para comerlos con salsas.

Usuarios revolucionarios

El Regional Exprés de Renfe que hace el recorrido Sevilla-Cádiz (y viceversa) deja mucho que desear. Todos los que hemos necesitado usarlo alguna vez lo sabemos. Para colmo, los días de mayor masificación aumentan la capacidad del tren pegando un cercanías al viejo regional, por lo que el que no se ande listo (yo) tiene que sufrir hora y media de trayecto en un asiento de cercanías.
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Pues en eso estábamos, cuando pasó el revisor y una de las pasajeras, más o menos de mi edad, le pidió explicaciones, a lo que éste se encogió de hombros y siguió su camino. La indignada pasajera siguió despotricando, con mucha educación, eso sí, instando a los demás pasajeros a sublevarse y a no permitir que Renfe nos hiciera esto. El resto de pasajeros la oía como si fuera un traqueteo más del tren, sin expresar ninguna emoción.
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A mí su discurso me molestó bastante, porque estaba en una parte trascendental de la novela que estaba leyendo y sus reivindicaciones me desconcentraban. Puede que eso influyera en mi falta de solidaridad con ella. Algunos me tacharán de ponerme del lado del poderoso, pero sinceramente creo que no tiene razón. En primer lugar, si tiene quejas del servicio, hoy en día, por suerte, tenemos medios para mostrar nuestro descontento, ya sean las famosas hojas de reclamaciones o las organizaciones de consumidores. En segundo lugar, ¿en qué parte del billete dice que Renfe se compromete a ponerte un asiento cómodo? La empresa ofrece un servicio con unas determinadas condiciones, si no te gusta, puedes reclamar con los medios a tu disposición, o bien elegir otro medio de transporte que te guste más.
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Lo dicho, puede ser que me ponga en contra suya porque me distrajo de mi lectura, pero no siempre el que protesta tiene razón. ¿Qué pensáis?